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“Se cansó el ganso”; la opinión de Salvador Kalifa

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Hoy, hace 3 años, el Presidente López Obrador (AMLO) dijo, en relación con la refinería de Dos Bocas, “nos gustan los desafíos; la vamos a construir en tres años y va a costar 150 mil millones de pesos. Me canso ganso”.

Ese día comencé la cuenta regresiva que apareció al cierre de mi columna semanal, ya que la experiencia internacional mostraba que los proyectos de esa envergadura ni cuestan lo que se proyectó, ni se terminan en el plazo previsto.

AMLO, no obstante, hace la pantomima de que todo va de acuerdo con sus planes, y procede a la inauguración de obras a medio terminar, como lo hizo con el aeropuerto Felipe Ángeles, que no cuenta todavía con mucha de la infraestructura necesaria para operar adecuadamente y que, como todos los proyectos del Presidente, acabará costando mucho más a lo previsto originalmente.

En el caso de la refinería de Dos Bocas, el primero de mayo de este año, afirmó: “Vamos a inaugurar el día 2 de julio, en dos meses”. Otro ejemplo de que AMLO confunde las inauguraciones con la terminación y puesta en operación de una obra.

La fecha de la inauguración es irrelevante, lo que importa, a fin de cuentas, es cuándo se termina y puede comenzar a producir gasolina. Y eso, estoy seguro, no coincide con el día de la inauguración.

Es interesante observar que, en ese evento, hace apenas un mes, AMLO dijo también refiriéndose a Dos Bocas que “no se haría una refinería en ningún lugar del mundo con 9 mil millones de dólares, ni en tres años y medio ni con la calidad de esta refinería”.

En relación con el costo de la obra, no parece recordar su “desafío” de los 150 mil millones de pesos, pues aquí habla de una cantidad 20 por ciento mayor. Por otro lado, tampoco fueron los tres años que prometió en el 2019, ya que aquí menciona 3 años y medio. Lo de la calidad está todavía por verse.

No obstante, las diferencias en costo y plazo es muy probable que sean todavía mayores. De acuerdo con un informe de Pemex a su Consejo de Administración en mayo del año pasado, la empresa señaló que “será necesario una reformulación del caso del negocio del proyecto… para reajustar el costo total de la inversión y el tiempo de terminación”.

Las estimaciones en ese entonces fueron de una inversión de 12 mil millones de dólares y con un arranque de operaciones, contemplado inicialmente para mediados del 2022, postergado hasta el 2023. Un mensaje similar comunicó Pemex a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos a finales del año pasado.

Todo parece indicar, por tanto, que el sobrecosto de la obra será de por lo menos 60 por ciento al “desafío” del 2019, y la terminación de la obra se alargará, en el mejor de los casos, en un año adicional a lo previsto.

Parece que se cansó el ganso. Si eso fuera todo el problema sería manejable, pero no lo es. Hacia delante, la refinería correrá la misma suerte que el aeropuerto Felipe Ángeles, el corredor del Istmo de Tehuantepec y el Tren Maya. Serán un gran desperdicio de recursos.

El margen de refinación alrededor del mundo es tan bajo que la refinería de Dos Bocas es la única nueva inversión en ese sector en el mundo occidental. Su sobrecosto hará todavía más difícil que, aun operando a plena capacidad, pueda ser un negocio rentable. Y, además, el tiempo va en su contra.

Es muy probable que el pico de la demanda por combustibles fósiles, que antes de la invasión rusa de Ucrania se estimaba hacia fines de esta década, se adelante como resultado de ese conflicto, pues los mayores precios de la gasolina aumentarán el atractivo de los autos eléctricos.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente para mostrar el mal negocio que será Dos Bocas, cabe añadir que los estudios para justificar su construcción utilizaron supuestos de un aumento en la extracción de crudo nacional que no se han dado, así como un factor de utilización de esa refinería (90 por ciento) muy superior al promedio mundial (78 por ciento) y al observado en ese entonces en el sistema mexicano de refinación (37 por ciento).

En síntesis, Dos Bocas, como todos los proyectos del Presidente, será un pésimo negocio, me canso ganso.

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Editorial publicada originalmente por Grupo Reforma.

 

 

 

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